domingo, 11 de noviembre de 2012

Un elefante ocupa mucho espacio

"UN ELEFANTE OCUPA MUCHO ESPACIO" es un libro de Elsa Bornemann con ilustraciones de O'kif-MG, de la Editorial Alfaguara Infantil.


"Un elefante ocupa mucho espacio" es un libro compuesto por quince preciosos cuentos basados en la LIBERTAD, AMISTAD, AMOR, TOLERANCIA, RESPETO, SOLIDARIDAD ...Nos ha encantado porque es un libro de alto valor literario y por su originalidad. Cada cuento es sorprendente y extraordinario.

Os aconsejamos este maravilloso libro para que lo leáis en familia.

Sabías que....

Este libro fue publicado en 1975 en Argentina. En 1976 fue incluido en el CUADRO DE HONOR DEL PREMIO INTERNACIONAL HANS CHRISTIAN ANDERSEN por considerárselo "un ejemplo sobresaliente de literatura con importancia internacional". Fue la primera vez que concedían este premio a un escritor argentino. En octubre de 1977, este libro fue prohibido por el Poder Ejecutivo Nacional a cargo de la Junta Militar Argentina. En 1984 reapareció en Argentina con el retorno de la democracia.


Os voy a contar el cuento que más me ha gustado:

SOBRE EL REGAZO

Había una vez una familia que se llamaba los Lande. Era una familia muy especial. Sólo tenían una silla en casa, porque se sentaban todos en ella. Primero se sentaba el padre Tomás, sobre su regazo se sentaba la madre Clara, luego Tomasito, y por último los mellizos.

En el jardín sólo tenían una mecedora, así todos descansaban uno sobre el regazo del otro. Ellos siempre querían sentarse así en todas las partes.

Un día se fueron al cine, compraron cinco butacas, pero sólo utilizaron una y en las demás pusieron la ropa. La gente se quejaba mucho y decían "¡Socorro! ¡Hay cinco locos en la sala!". El acomodador fue en dos minutos, y les dijo que si no se sentaban bien se tendrían que ir. Y ellos dijeron que "¡Sentarnos separados, jamás!" y se marcharon muy enfadados.

En todos los sitios que visitaban siempre querían sentarse en el regazo. Pero un día tuvieron que viajar en avión. Querían sentarse en el regazo, y las azafatas dijeron que cada uno debía sentarse en su asiento con su cinturón de seguridad. Nadie los podía convencer, después de una hora, pudo despegar el avión. Era la primera vez que cada uno ocupaba su propio asiento y descubrieron que sentarse así era más cómodo que sobre el regazo. Podían estirar las piernas, descansar mejor,...

Poco a poco fueron abandonando este raro hábito, pero algunas veces en su casa, en secreto, todavía se sientan en el regazo.

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