domingo, 8 de noviembre de 2015

Poemas del otoño para niños

Aquí os dejamos unos bonitos poemas de Gloria Fuertes, Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Ana Díaz y Pablo Neruda sobre el otoño.


El otoño es la estación del año donde las hojas de los árboles se cae, empieza a hacer frío, el viento va soplando con más fuerza. Y los colores del paisaje van cambiando, aparecen los rojizos, los ocres y los marrones de las hojas.



TAN TAN
Tan, tan
¿Quién es?
El Otoño otra vez.
¿Qué quiere el Otoño?
El frescor de tu sien
No te lo quiero dar.
Yo te lo quiero quitar.
Tan tan
¿Quién es?
El Otoño otra vez.
FEDERICO GARCÍA LORCA



OTOÑO LLEGÓ.

Otoño llegó, marrón y amarillo.
Otoño llegó y hojas secas escampó.
El viento de otoño sopla soplará,
con las hojas secas me dejan jugar.
GLORIA FUERTES





QUE LLUEVA YA.

Gallinas y pollitos,
que se vayan a dormir.
¡Que llueva por el monte!
¡Que llueva por aquí!
Ya está lloviendo...
y las nubes huyendo
y la bruja en camisa.
¡Ay, qué risa, tía Luisa!
GLORIA FUERTES




IDA DE OTOÑO

Por un camino de oro van los mirlos... ¿Adónde?
Por un camino de oro van las rosas... ¿Adónde?
Por un camino de oro voy...
¿Adónde,
otoño? ¿Adónde pájaros y flores?
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ






NOVIEMBRE

Fuera la lluvia
cae sin cesar…
En mis cristales
viene a tocar
su sinfonía:
¡Tic, tac, tic, tac!
Dentro de casa
que bien se está
leyendo cuentos
junto al hogar.
ANA DÍAZ



LA MARIPOSA DE OTOÑO
La mariposa volotea
y arde —con el sol— a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.


Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.

Se va la mano que te induce.
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.

Su lengua tibia me rodea.
También me dice: —Te parece.

La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.
PABLO NERUDA

Cuento en vídeo

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